viernes, 29 de marzo de 2013

DUATLÓN DE ÁVILA, CON MAL SABOR DE BOCA


Con pocas ganas de competir, pero con la intención de hacer un buen papel, me presenté en Ávila para probar como están funcionando los entrenos este año. Más centrado en la natación en estos últimos días, después de dar un giro de 360º a mi rutina de entrenamientos, este último mes, para enfocarlo más al triatlón en vez de a los duatlones como me planteé en un principio, me planté en la linea de salida de este duatlon que forma parte de la copa de duatlones que se celebran en 5 provincias de Castilla y León.
Salida rapidísima, como siempre, primer km a 3:30 y no estaba ni siquiera en el grupo de cabeza, sin comentarios de como anda la gente.

Van pasando los kilómetros y va bajando el ritmo, llegamos a una zona donde nos daba el viento de cara, me meto en un grupillo pero van muy despacio, en seguida les adelanto, empiezo a remontar posiciones, llegamos al centro comercial de donde salimos y para mi sorpresa, corremos por dentro, sensación rarísima, al cambio de luz parecía que me mareaba. El suelo del centro comercial no resbalaba nada, pero todos al llegar a ese punto bajaban mucho el ritmo por precaución. Segunda vuelta a pie, sin forzar en exceso, paseo por el centro comercial y para boxes. De las peores transiciones que recuerdo. Llego a la altura de mi bici y, no se si porque era la primera vez que usaba gomas e iba pensando en como hacerlo, pero inexplicablemente descolgué la bici sin quitarme las playeras y sin ponerme el casco. Apoyo la bici en mis piernas mientras me quito las playeras con la ayuda de los dedos de los pies a la vez que trato de ponerme el casco, pero la bici se me cae al suelo. Al fin lo consigo, y cuando llego a la zona de montaje me subo a la bici desde parado, que desastre. Las gomas se partieron pero yo no tenia los pies dentro de las zapatillas asi que me lo pasé piruleta para poder ponerme las zapatillas.
Después de que me adelantaran todos, me levanto de la bici e intento tirar como poseído por el diablo, pero mis piernas no van, decido coger mi ritmo hasta que mis piernas vuelvan. Circuito malísimo y muy peligroso, en el que no se puede rodar ni medio km seguido sin que tengas que frenar por alguna rotonda o curva peligrosísima. De esta manera, se me escaparon todos los grupos que intenté seguir, así que llegué a boxes en solitario, tomándome un gel para ver si espabilaba y quitándome una de las zapatillas sobre la linea de desmontaje a puntito de ser sancionado.

T2 bastante buena, saliendo rapidísimo como es habitual en mi y adelantando alguna posición. Pero las piernas no iban como otras veces. Me quedaba la esperanza de que al paso del primer kilómetro se recuperaran del esfuerzo de la bici pero no recuerdo que lo hicieran ya que al poco me dio un fortísimo flato en el lado derecho que me hacía correr hasta un poco encorvado, como si el gel que me había tomado en la bici, me lo hubiera comido hasta con el envase y se me fuera clavabando en el costado.  La carrera había acabado para mi, solo me quedaba arrastrarme hasta la linea de meta con el mal sabor de boca de que mi resultado no refleja para nada el trabajo de los entrenamientos.

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